Distros Linux y tarros de mermelada: ¿Es malo tener demasiadas opciones?
Lunes, Junio 28th, 2010
“Cuando Sheena S. Iyengar era una estudiante de Psicología Social en la Universidad de Stanford en 1990, le gustaba visitar el Mercado de Draeger en el cercano Menlo Park. Aunque es ciega, Iyengar, una mujer pequeña con un pelo negro intenso, se sorprendía por la multitud de productos en oferta: 3.000 libros de cocina, 500 variedades de productos, 250 tipos de quesos, 150 vinagres, 75 aceites de oliva, y casi 250 mostazas. Como buena degustadora, se divertía probando en las docenas de puestos dispersos por la zona. Sin embargo, pocas veces compraba algo – y eso la dejó muy extrañada”.
Ese es el principio de un artículo en el Chronicle Review que habla de Sheena Iyengar, una investigadora responsable de un libro llamado The Art of Choosing. Ese libro es el resultado de un curioso experimentoque Iyengar llevó a cabo poco después de aquel acontecimiento y que sirve de base para este artículo:
“[Iyengar] persuadió al dueño de la tienda para dejar que colocara un puesto de pruebas de producto cerca de la entrada. Cada pocas horas, el puesto alternaba entre ofrecer 6 y 24 sabores distintos de mermelada. Los resultados fueron sorprendentes: la mesa con 24 sabores atrajo a más gente, pero la mesa con seis sabores impulsó más a la gente a comprar (el 30% de los que pararon en la muestra con seis sabores acabaron comprando un tarro, mientras que solo el 3% de la mesa de 24 sabores acabaron comprando uno)”.
Y aquí llega la reflexión. ¿Es malo tener demasiadas opciones? ¿Pasa lo mismo con los tarros de mermelada que con las distribuciones Linux?
Para responder a esa pregunta os convendría leer el artículo que en realidad ha originado este post. En elFinancial Times un tal Tim Harford escribió hace meses un artículo titulado “Given the choice, how much choice would you like?” (“Dada la capacidad de elegir, ¿cuánta capacidad de elegir os gustaría tener?“).
En aquel artículo Harford nos introduce precisamente en aquella primera investigación de Iyengar y de su colega, Mark Lepper, que trataron de estudiar la influencia de las opciones en los hábitos de la gente. Lo curioso es que nunca pudieron consolidar esos resultados. Ni ellos, ni nadie más. (más…)









